Sobre los haplogrupos celtas e indoeuropeos de La Tène y Hallstatt

Todos nos hemos alegrado de que cuando hemos visto que los grupos étnicos celtas son de mayoría R1b en el haplogrupo del linaje paterno, nos remiten a un mismo tronco R1 que está extendido en todo el eje atlántico de Europa, con especial incidencia en la península ibérica, el País Vasconavarro y las zonas célticas de Francia y las Islas Británicas. Pero a su vez, nos extraña que poblaciones de las culturas de Hallstatt y La Tène, siempre mencionadas como cuna de los celtas en muchos libros, tengan también linajes de otros haplogrupos como el I, que no tienen un origen celta. Cuando un análisis nos remite a la zona celta, pero vemos que el haplogrupo no es el linaje predominante en los pueblos celtas, lo que debemos de pensar es en un origen distinto del celta por la línea paterna, ya que hablamos del ADN-Y. 

 

Con este artículo intento dar algo de luz sobre los haplogrupos en Europa. Y primeramente, como voy a hablar de Suiza, cuna de poblaciones celtas, es indispensable dar algún dato de la configuración de los haplogrupos existentes hoy en día en la Confederación Helvética.

1. Haplogrupos de Suiza 

El haplogrupo del cromosoma Y predominante en Suiza hoy en día es el R1b (al igual que en el resto de Europa Occidental), alcanzando frecuentemente entre el 40% y el 50% (o más) de la población masculina del país. 

Dentro de este gran linaje R1b, la ramificación o el subclado más característico y destacado en Suiza es el R-U152 (específicamente la rama R-PF6570/S28), a menudo vinculado precisamente con el sustrato alpino, centroeuropeo e ítalo-celta de la región.  

El resto de los linajes paternos en Suiza se reparten principalmente entre otros haplogrupos europeos comunes como el I (especialmente I1 e I2, heredados de los antiguos cazadores-recolectores) y el R1a o E1b1b, reflejando la compleja mezcla demográfica y geográfica (germánica, románica y alpina) que caracteriza históricamente al país.

2. Linajes celtas provenientes de la cultura Yamna convivían con otros en la Europa central 

Recordemos que uno de los centros del pueblo céltico indoeuropeo se establece en Suiza, con museo de la cultura de La Tène en esa nación alpina. Ese museo se ubica en la localidad de Hauterive, en la orilla del lago de Neuchâtel (a escasos kilómetros de la ciudad de Neuchâtel), en la región francófona de la Confederación Helvética. Cuando lo visité, pude ver la excelente exposición de lo que eran las tribus celtas de la antiguedad. Pero veamos en la siguiente imagen los haplogrupos más extendidos en la Europa Central para darnos cuenta de las posibles mezclas que se daban en la antiguedad y ahora, como es lógico.

Aquellos ciudadanos que tras el análisis de su ADN-Y se dan cuenta de que les remite a la cultura celta de La Tène y sin embargo no llevan el haplogrupo R1b o uno de sus subclados o ramas se preguntan si el linaje paterno es de origen celta. Es esa la duda que intento aclarar con este artículo. Un amigo tiene el haplogrupo I2a2, y se le remite a la cultura Hallstatt celta y a la de La Tène. Veamos en la siguiente imagen el porcentaje actual de haplogrupos en Eurasia Occidental. Se trata de un mapa con más datos sobre los diferentes linajes que se dan en Europa hasta los Urales.

Fuente: Eupedia.com Clic para agrandar el map.

La aparente contradicción entre la presencia del haplogrupo I (específicamente ramas como I1 o I2) en yacimientos asociados a la cultura de La Tène y el predominio absoluto del haplogrupo R1b en las poblaciones de lenguas celtas actuales se resuelve entendiendo la diferencia entre genética de poblaciones (linajes masculinos), arqueología (culturas materiales) y lingüística, aunque de esto últmo poco ha quedado. 

La clave principal es que los celtas no fueron un único grupo humano homogéneo con un solo linaje genético, sino una red de pueblos unidos por lenguas, tecnologías y culturas similares que integraron múltiples componentes genéticos locales a lo largo del tiempo.

3. El haplogrupo R1b llegó mucho antes que los celtas

El haplogrupo R1b es el linaje paterno dominante en Europa Occidental (y en las áreas de habla celta como Irlanda, Escocia, Gales o Bretaña), pero no fue introducido por los celtas.

  • Su masiva expansión en Europa Occidental ocurrió milenios antes, durante la Edad del Bronce (asociado a la llegada de las poblaciones de la cultura Yamna desde las estepas póntico-caspias a través del fenómeno Campaniforme, alrededor del 2500 a. C.).

  • Cuando las culturas de Hallstatt y posteriormente La Tène emergieron en la Edad del Hierro en Europa Central, sus poblaciones ya poseían abrumadoramente este trasfondo genético R1b heredado de los pastores de la estepa y de los agricultores neolíticos europeos previos.

4. El haplogrupo I: Un linaje europeo nativo e integrado

El haplogrupo I (y sus variantes I1 e I2) es el linaje de los cazadores-recolectores occidentales (WHG) que habitaban Europa antes de la llegada de la agricultura y de las migraciones indoeuropeas de la estepa.

  • Aunque los cazadores-recolectores originales fueron diluidos numéricamente por las expansiones demográficas neolíticas y de la Edad del Bronce, sus linajes masculinos nunca desaparecieron por completo; sobrevivieron e integraron las redes sociales de Europa central y septentrional.

  • En los cementerios y muestras arqueológicas de la cultura de La Tène (la segunda fase de la Edad del Hierro celta, ubicada en la Galia, partes de centroeuropa y los Alpes), los arqueogenetistas encuentran de manera recurrente al haplogrupo I junto al R1b. Esto demuestra que los hombres de La Tène eran genéticamente complejos: aunque el sustrato principal era R1b, incorporaban linajes locales antiguos (como el haplogrupo I) debido a la asimilación de poblaciones autóctonas de Europa Central y del Norte.

5. Cultura y lengua frente a genética

El error común es asumir la ecuación: Cultura Celta = Un solo haplogrupo. Este error suele ser común cuando se nos ofrece el análisis del linaje paterno y  nos ubicamos en una región que no tiene porqué ser uniforme.

  • La lengua y la cultura se transmiten social y culturalmente, no a través de un único cromosoma Y.

  • La expansión de la cultura de La Tène reflejó una red de élites comerciales, alianzas y costumbres compartidas que se extendió rápidamente por Europa occidental y central. Las poblaciones que adoptaron la cultura y las lenguas celtas ya portaban una enorme diversidad genética previa dominada por el R1b (especialmente subclados como L21 en el ámbito atlántico o U152 en el ámbito alpino-gálico).

6. Resumen

El haplogrupo I aparece en La Tène porque formaba parte del mosaico genético de los pueblos de la Edad del Hierro en Europa Central (como herencia de los cazadores-recolectores nativos). Sin embargo, el R1b es el que impera hoy en las naciones de habla celta porque ya era masivamente mayoritario en el occidente europeo desde la Edad del Bronce —milenios antes de que floreciera el fenómeno cultural propiamente celta—, actuando como la base demográfica sobre la cual florecieron y se expandieron dichas culturas.

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