El linaje mitocondrial en la Península Ibérica: Evolución filogeográfica y haplogrupos

 

ADNmt, haplogrupos mitocondriales en la Península Ibérica actual

El análisis del ADN mitocondrial (ADNmt) —heredado exclusivamente por vía materna— ha permitido reconstruir la historia demográfica y las dinámicas poblacionales de la Península Ibérica desde el Paleolítico hasta la actualidad. A través del estudio de las variaciones moleculares y los haplogrupos del ADNmt, la paleogenómica ha arrojado luz sobre los flujos migratorios y la continuidad genética en el sudoeste europeo. Recordemos que ya analicé el haplogrupo Y en otro artículo.

1. Historia y dinámica de poblaciones en la Península Ibérica

Seguidamente vamos a ver un resumen de los diferentes períodos de la protohistoria para que se entiendan mejor los diferentes haplogrupos que aparecen en los linajes matrilineales de España y Portugal.

  •  Paleolítico Superior y Último Máximo Glacial (LGM): Durante el Último Máximo Glacial (hace aprox. 20.000–18.000 años), la Península Ibérica actuó como uno de los principales refugios glaciares de Europa. Las poblaciones de cazadores-recolectores se replegaron en el sudoeste peninsular. Tras el deshielo, estas poblaciones experimentaron una expansión demográfica hacia el centro y norte del continente europeo, difundiendo linajes mitocondriales autóctonos en la región.
  • Neolítico: A partir del VI milenio a.C., la llegada de la agricultura y la ganadería trajo consigo un importante flujo génico procedente del Próximo Oriente y Anatolia a través de la vía mediterránea. Este proceso introdujo nuevos linajes matrilineales que se asimilaron e interconectaron con el sustrato mesolítico local.
  • Eneolítico (calcolítico o Edad del Cobre) y Edad del Bronce: Durante el III y II milenio a.C., la llegada de las poblaciones asociadas a los esteparios orientales (cultura de los rebaños de las estepas) transformó drásticamente el mapa genético ibérico. Si bien el impacto en el cromosoma Y (vía paterna) fue masivo, la contribución matrilineal presentó mayor continuidad con las poblaciones neolíticas preexistentes, mostrando una asimilación más gradual.
  • Periodo histórico y flujos mediterráneos: Durante el primer milenio a.C. y épocas posteriores (fenicios, griegos, romanos, visigodos y la presencia islámica), la Península continuó recibiendo aportes genéticos puntuales procedentes del Norte de África y del Mediterráneo Oriental, consolidando la diversidad actual.

 2. Haplogrupos mitocondriales más extendidos

  •     Haplogrupo H: Es el linaje matrilineal dominante tanto en la Península Ibérica como en el resto de Europa occidental, superando frecuentemente el 40–50% de la frecuencia total.
    •  Haplogrupos H1 y H3: Son los subclados más característicos de la región. Su elevada frecuencia en el norte peninsular y en poblaciones como la vasconavarra respalda la teoría del refugio franco-cantábrico y su posterior recolonización postglacial.
  •  Haplogrupo U: Representa uno de los linajes más antiguos del continente.
    • U5: Es el clado ancestral característico de los cazadores-recolectores del Paleolítico Superior europeo.
    • U6: Linaje de origen autóctono del Norte de África; presente en frecuencias moderadas/bajas pero significativas en la Península (especialmente en el oeste y en las Islas Canarias), reflejo de contactos transmediterráneos e influencias históricas.
  •  Haplogrupos J y T: Asociados principalmente a las expansiones agrícolas del Neolítico desde el Creciente Fértil. Su presencia marca la transición hacia los asentamientos sedentarios y las nuevas economías productivas.
  •  Haplogrupo K: Subclado derivado del macrolinaje U, introducido en gran medida con las corrientes migrantes neolíticas y posteriormente consolidado durante el Bronce.
  •  Haplogrupo V: Presenta un gradiente relevante con frecuencias apreciables en el sudoeste europeo, compartiendo una historia de expansión postglacial estrechamente ligada al refugio ibérico.


Por lo tanto, el perfil mitocondrial de la Península Ibérica muestra una notable continuidad desde tiempos prehistóricos, fundamentada primordialmente en el refugio glacial de los cazadores-recolectores (reflejado en los subclados de H y el U5) y enriquecida progresivamente por los aportes neolíticos (J, T, K) y los contactos afro-mediterráneos (U6). Este mosaico genético pone de manifiesto el papel clave de la Península Ibérica como encrucijada geográfica y refugio biológico a lo largo de la historia de Europa.

3. Comparativa de haplogrupos de ADN Mitocondrial (ADNmt): España vs. Portugal   

Los estudios filogeográficos y los meta-análisis a gran escala de la variación del ADN mitocondrial (heredado exclusivamente por vía materna) en la Península Ibérica muestran perfiles generales muy similares, reflejo de un fondo genético compartido, aunque con matices regionales interesantes entre España y Portugal.

1. Distribución de Porcentajes por Haplogrupos Principales

Aunque los porcentajes varían ligeramente según las fuentes bibliográficas y el nivel de resolución en la subclasificación, los valores medios estimados para ambos países se distribuyen de la siguiente manera:

ADNmt en España y Portugal: hacer clic en la imagen para agrandarla

 2. Comparación Detallada entre España y Portugal

2.1. Similitudes Estructurales (Unidad Atlántica y Mediterránea)

Dominancia absoluta del Haplogrupo H: 

  • Tanto en España como en Portugal, cerca de la mitad de los linajes maternos pertenecen al haplogrupo H. Esto demuestra que la población ibérica comparte una fuerte raíz paleolítica y una continuidad genética profunda que resistió los recambios demográficos posteriores.
  • Gradientes Norte-Sur: En ambos países se observa un fenómeno similar en la distribución interna: las regiones septentrionales (como el norte de Portugal, Galicia, Asturias o el País Vasco) presentan concentraciones más elevadas de los linajes más antiguos y autóctonos (como H1, H3 y U5), lo que corrobora el papel de la franja atlántico-cantábrica como refugio durante el Último Máximo Glacial.   

2.2. Diferencias y singularidades

  • Mayor homogeneidad en Portugal:  Los estudios de metaanálisis señalan que las muestras de Portugal tienden a mostrar una altísima consistencia interna en sus frecuencias de haplogrupos principales (con el haplogrupo H rondando de forma muy estable entre el 45% en el sur y el 49% en el norte). España, al contar con una mayor extensión territorial, muestra una mayor diversificación y estratificación regional (por ejemplo, diferencias más marcadas entre la costa cantábrica, la meseta y la costa mediterránea).
  • Presencia de linajes específicos de origen norteafricano/atlántico:
  • En Portugal destaca la presencia histórica documentada de subclados particulares como U6 de forma localizada en el norte, así como porcentajes estables de linajes oeste-mediterráneos.   
  • En España, aunque los valores generales de ADNmt subsahariano y norteafricano son bajos (en torno al 1-3%), presentan ligeros repuntes locales en el sur (Andalucía) y picos particulares en el archipiélago canario debido a su específica historia poblacional e insular.

En resumen, desde el punto de vista matrilineal (ADNmt), España y Portugal forman un bloque genético sumamente homogéneo y occidental, donde las variaciones geográficas responden más a ejes longitudinales o de aislamiento geográfico (como las áreas montañosas del norte frente a los valles y costas) que a fronteras políticas modernas.

 

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